No empecé siendo experta:
Empecé animándome

Tenía 16 años cuando mi vida cambió por completo.
Mientras otras chicas pensaban en salidas o estudios, yo estaba aprendiendo a ser mamá.

No fue fácil… Había miedo, dudas, incertidumbre.
Pero en medio de todo eso descubrí algo que me daba paz:
✨crear✨
Con goma eva, cartón, telas… en 2009 comencé a crear pequeñas cosas para la habitación de mi bebé. No sabía que eso algún día sería mi trabajo. Solo sabía que, cuando creaba, me sentía fuerte.

Y sin darme cuenta, ahí empezó todo.

Descubrí que mis manos podían construir algo más grande

Cuando preparé el primer cumpleaños de mi hija, hice todo yo: Souvenirs, piñatas, bolsitas… todo artesanal. Una vecina lo vió y me pidió que hiciera el cumpleaños de su hijo, después otra mamá y luego otra… Yo cobraba solo el material,
ni siquiera sabía lo que significaba “emprender”.
Trabajaba en una mesa dentro de mi habitación y después en el garaje de la casa de mis padres porque ya no entraba nada más, no tenía plan de negocio, solo tenía ganas… Y eso fue suficiente para empezar.

Cuando lo artesanal se encontró con lo digital

Años después, esperando a mi segunda hija, algo cambió. Empecé a diseñar etiquetas simples en la computadora.
Las mandaba a imprimir porque ni impresora tenía. Cuando vi el resultado combinado con mis manualidades, sentí que había encontrado algo nuevo.
Junté dinero y compré mi primera impresora,
viejita, pero mía.

Descubrí el mundo de las golosinas personalizadas y los candy bar… El emprendimiento creció tanto que llegué a rechazar pedidos y personas viajaban horas para buscar sus cumpleaños personalizados.
Fue mágico… y también fue agotador.

Después de mi tercera hija decidí frenar, estaba desbordada… En 2020 me separé, tenía tres hijas y ningún ingreso fijo. No había margen para el miedo, entonces volví a publicar que retomaba pedidos… y en pocos días tenía meses completos de trabajo.
Fue ahí cuando un amigo me dijo algo que cambió mi rumbo: “Y si en vez de hacerlo todo sola, enseñás lo que sabés?
Esa pregunta abrió una puerta que yo no veía.

Mi primer taller… y el descubrimiento más grande

Empecé con un pequeño taller presencial en mi casa, de Manualidades en Goma Eva y luego a enseñar a diseñar Candy Bar. Después me llamaron para enseñar en un instituto de Capacitaciones en donde conocí muchísimas mujeres con muchas ganas de aprender y emprender. Y también me llamaron de un Centro de jubilados, allí conocí mujeres que no sabían prender una computadora, pero llegaron decididas a aprender…
fue cuando entendí algo profundo:
No era solo enseñar manualidades, era acompañar procesos.
Si ellas podían aprender desde cero, cualquiera podía…
Y yo podía ser esa guía.

Cuando llegó la pandemia tuve que frenar lo presencial. Grabé mis primeras clases, me equivoqué mil veces y sentía que estaba empezando otra vez.
Pero algo dentro mío ya no dudaba:
esto era mi camino.
“Creaciones Gisel” dejó de ser solo un emprendimiento y nació Diseña Conmigo:
Un espacio para aprender, pero también para animarse.

Elegí un camino diferente

Mientras muchos enseñaban con programas complejos, yo decidí enseñar con algo simple: Paint.
Porque yo sabía lo que se siente pensar que “eso no es para mí” cuando ves algo técnico y difícil, entonces entendí que
el problema no era el programa, era el miedo.
Mi misión no era formar diseñadoras gráficas, era demostrar que la creatividad no depende de una herramienta cara.
Se pueden crear cosas hermosas con herramientas simples y eso cambió la vida de muchas mujeres
que pensaban que no podían.

La comunidad que me sostuvo cuando yo dudé

En 2023 creé una comunidad de mujeres emprendedoras,
quería ofrecer lo que a mí me faltó cuando empecé:
apoyo, guía y compañía.
Más de 200 mujeres dijeron que sí y cuando en 2024 y 2025 atravesé momentos personales muy difíciles… cuando dudé de mí, cuando me apagué un poco… Ellas me sostuvieron, me recordaron quién era. Y hoy puedo decir que Diseña Conmigo no es solo un proyecto… Es un espacio donde crecemos juntas.

Hubo momentos en los que dudé de todo, de mí, de mis decisiones, de si estaba haciendo lo correcto.
Ser mamá tan joven me dio fuerza… pero también me llenó de miedos.
Emprender me dio libertad… pero también me hizo sentir sola muchas veces.
Y aprendí algo que nadie me había dicho: no se trata de ser valiente todo el tiempo, se trata de animarse incluso con miedo.
No quiero decirte que es fácil, no quiero decirte que todo sale bien… Lo que sí puedo decirte es que dar un paso, aunque sea chiquito, cambia algo adentro. Y cuando una mujer se anima, sin competir, sin compararse, sin sentirse menos…
abre un camino que también les muestra a otras que es posible intentar.
Yo no soy un ejemplo perfecto… soy una mujer que se cayó, dudó, frenó… y volvió a empezar.
Y si hoy estás en ese lugar de duda, no estás sola en lo que sentís.
Tal vez no tengas todas las respuestas… yo tampoco las tenía.
Pero aun sin certezas, animarme a empezar igual… fue el comienzo de todo.
Tal vez este sea tu primer paso